Reportaje
¿PARA QUÉ QUEREMOS MÁS TURISMO EN QUINTANA ROO?
El docente de la Universidad del Caribe, Alfonso
de Jesús Jiménez Martínez, cuestiona el actual
modelo turístico por sus implicanciones
sociales, ambientales e inmobiliarias. Es autor
del libro Cadenas Hoteleras, Estrategias y
Territorio del Caribe Mexicano, que es una
radiografía de la problemática turística, en una
investigación profunda con una conclusión dura
Por Luciano Núñez / Luces del Siglo
Se
autoriza reproducción con crédito a la Revista y
autor
Cancún, Qna. Roo., a 31 de julio de 2012
Como investigador de la Universidad del Caribe,
Alfonso de Jesús Jiménez Martínez pasó días y
noches para desentrañar preguntas sobre la
actividad turística que le ha llevado toda su
vida; el problema –suele suceder–, es se quedó
con un puñado de certezas y con más preguntas.
Van las preguntas: ¿para qué se necesita más
turismo? Es decir, si cada vez la rentabilidad
es menor, ¿en qué beneficia el turismo a la
población local? Si los trabajos son contratos a
tres meses, pagados con salarios mínimos que
dependen de propinas, ¿cuál es la afectación
real a los recursos naturales?, si México ya
perdió casi el 50 por ciento de sus humedales;
¿a quién beneficia la formación de ghettos
turísticos? Algunas de las conclusiones son
lapidarias: “No hay ninguna política que revise
aspectos fundamentales, la planeación”, dice.
“Perdimos la brújula”, agrega quien vive en
Quintana Roo desde hace ocho años, pero llegó en
el 75 y alcanzó a ver la inexplicable belleza
del acuario natural que era Xel-Ha.
Autor de Cadenas Hoteleras, Estrategias y
Territorio del Caribe Mexicano, no disimula a
esta altura del partido la indignación por la
degradación del modelo que creó los centros
turísticos mexicanos.
“Una cadena de las
más importantes, Intercontinental, tiene 600 mil
cuartos hoteleros y es el número equivalente que
tiene todo México, que es un país turístico, eso
es poder. A partir de ahí empezamos a ver cuáles
son las características del turismo en México y
cuáles eran las particularidades en la Rivera
Maya”, dice en el arranque de la entrevista.
– ¿Cuáles son las particularidades?
–
Básicamente, las cadenas hoteleras tienen una
influencia muy importante en el control; más del
75 por ciento son de cadena.
– ¿Quién
domina el mercado en cuanto al origen del
capital?
– España.
En Cancún y
Riviera Maya un 75 por ciento de las cadenas son
extranjeras, y alrededor de la mitad son de
España. Parte de mi tesis habla del proceso de
internacionalización de las empresas turísticas
españolas. En América Latina competimos con
Estados Unidos. Por razones de cultura, de
lengua, de idiosincrasia, era fácil que los
españoles pudieran competir en actividades
económicas y fueron muy agresivos. Estuvieron
apoyados con incentivos fiscales, un apoyo
financiero que hizo que se desarrollaban muy
rápido.
Según plasma el trabajo del
catedrático con maestría y doctorado, “… un mes
después de asumir el cargo de gobernador del
estado de Quintana Roo en el 2005, se reseña la
cena que se verifica en Palma de Mallorca, en el
hotel Meliá Victoria, donde el gobernador Félix
González Canto, se encuentra con los más
importantes hoteleros de Baleares, además del
gobernador de esa Comunidad Autónoma, Jaume
Matos…el propósito de la reunión, en resumen,
era por la parte mexicana promover más inversión
y por la de los hoteleros españoles más clara:
promoción de la infraestructura y apoyos
gubernamentales (agilidad y flexibilidad en el
marco legal, permisos, fideicomisos, marco
laboral). De ahí se derivan más inversiones con
muy alta rentabilidad para unos, y para los
otros, una precaria participación laboral,
reducida a empleos frecuentemente mal
remunerados y con una alta incertidumbre
laboral…”.
– Grupos ecologistas señalaron
la grave pérdida de manglar en Quintana Roo
antes de la modificación a la Ley General de
Vida Silvestre (60 Ter), apuntaron a la
depredación de las cadenas hoteleras. Existen
cifras que hablan de la pérdida del 50 por
ciento de humedales en todo México, ¿en qué
medida tienen que ver las cadenas hoteleras?
– Tiene que ver con las decisiones que toma
el gobierno estatal y federal, porque finalmente
lo que buscan los españoles, e inversionistas en
general, es una rentabilidad alta en su capital.
Los gobiernos han propiciado que estas
condiciones favorables se den, con el argumento
que son generadores de empleo y turismo creen
que se resuelve el asunto, y lo que no nos hemos
preguntado es: ¿a quién beneficia?, ¿qué costo
tiene?, los españoles finalmente se acogen al
esquema que el propio estado les permite. El
problema es qué hacemos los mexicanos para
defender lo nuestro.
– Actualmente,
grupos empresariales y políticos de Quintana Roo
están procurando destrabar, de alguna manera
“flexibilizar”, el artículo que impide que se
dañe el manglar, bajo el argumento de que hay
multinacionales con terrenos comprados y
proyectos hechos. ¿Qué opina usted?
– A
mí me parece gravísimo, y existe algo en
términos comerciales para mantener ese artículo:
en la media en que crezca la oferta hotelera va
a haber una menor capacidad de controlar los
precios y la ocupación. Sobre todo para el
hotelero pequeño y mediano.
Jiménez
Martínez documenta en su investigación plasmada
en el libro: “En un estudio financiado por la
Unión Europea, Ibatur y Turespaña se encontraron
graves repercusiones ambientales por el
incontrolado desarrollo turístico, así como
graves problemas potenciales de afectaciones de
los recursos naturales y de disposición de agua.
Uno de los más importantes destinos, Mallorca,
en las Baleares, España, las conclusiones fueron
relevantes: dificultades para la expansión y
revertir los daños ambientales y sociales del
desarrollo turístico masivo. Ello obligaba a
mirar de otro modo, y para otro lado, la
expansión de las empresas turísticas de la
región. Así se explica la creciente llegada de
cadenas españolas a México y América Latina.
Meliá, Barceló, Oasis, Riu, Iberostar y Fiesta.
Para 2005, ocho empresas españolas están entre
las primeras 64 cadenas hoteleras del mundo. Se
reconoce que más de la mitad de las grandes
cadenas tiene la mayoría de sus habitaciones
fuera de España…”
– En Europa se están
tensando las leyes que protegen el medio
ambiente, y muchas empresas desembarcan en
América Latina con marcos legales menos
proteccionistas.
– Algunos políticos de
las autonomías españolas decían, “allá nos están
dando todo”, en realidad, no es abrirles la
puerta, sino las p…, porque raya en lo obsceno.
– Hay hoteles que empiezan a tener serios
problemas para competir con el “all inclusive”.
– Ahí viene un asunto de las
responsabilidades jurídicas que se dejaron, para
enfocarse en generación de empleo, llegada de
turistas y mayor inversión; nadie se pregunta
para qué queremos ese turismo: con empleos
deficientes, inciertos, mal pagados y,
realmente, estamos depauperando no sólo a los
empleos, sino a la gente. Y eso está relacionado
con el crimen organizado. Deberíamos replantar
el tema de crecimiento turístico y cómo
preservar los recursos que tenemos.
En su
oficina en la Universidad del Caribe, el
catedrático saluda a los alumnos con la
familiaridad con que se saluda en una colonia a
los vecinos conocidos de años. Concentrado al
extremo, sigue desgranando para Luces del Siglo
los ejes de su investigación, a pocos días de
haber dado una cátedra en Argentina.
–
¿Este modelo ya no cerraría, está caduco?
– Depende, el turismo como fenómeno mundial
necesita de una masa de turismo muy importante,
porque el arribo de aviones siguen creciendo,
crece el número de necesidades para que los
turistas vengan a visitar, entonces, el sistema
turístico mundial es algo masivo porque lo
necesita. Que nosotros lo permitamos esa es una
condición de nuestro propio interés.
–
¿Se está haciendo una mala política turística en
el estado?
– Yo creo que no hay ninguna
política turística que revise los aspectos
fundamentales de un planteamiento.
–
Existe un malestar de que los mejores puestos de
la hotelería los tienen extranjeros…
–
Ese no es el problema, porque también hay
mexicanos en todo el mundo. La cuestión es cómo
la masa del trabajador tiene que sufrir para
desempeñar su puesto, tiene que depender de la
propina y tiene un trabajo que es incierto.
Ahora las contrataciones no son más de tres
meses, la cuestión de las pagadoras, los
“outsoursing”, que les dan el salario mínimo,
eso tiene efectos sociales.
– Da la
sensación que Quintana Roo le está apostando
todo a España que justamente no pasa su mejor
momento económico ni político.
– Claro,
yo también revisaría eso, pero bueno…lo que
sería la inversión del ferrocarril, el estudio,
también hay otras opciones. España lo que hizo
fue incorporar la tecnología alemana, yo creo
que habría otras opciones financieras y técnicas
como los japoneses o franceses.
– La
relación de turismo y recursos naturales parece
ser el tema más urgente…
– Pues,
naturalmente, parece que no existe una
conciencia, pero además lo dicen los
científicos, los biólogos marinos que hablan del
manglar, dicen, “atención”, también la cuenca y
todo lo que es el recurso hidrológico
subterráneo que estamos contaminando. Son muchos
problemas que no se están enfrentando. Y yo creo
que el tema es, ¿cómo replanteamos?, que el
turismo no es sólo de turistas, de cuartos y de
empleo, no son preguntas suficientes. Nada más
hay que ir más allá de la avenida Kabah para ver
las deficiencias que tenemos en infraestructura
y los pobladores de aquí.
– Además sigue
creciendo esa desigualdad…
– Hay
posturas de algunas personas, incluso de un
periodista muy importante de aquí de Cancún, que
dice que la marginación y la desigualdad son
parte del desarrollo. No estoy de acuerdo. Me
parece que en un lugar que, se dice, fue
planteado con planeación, no podemos esperar a
que esto se de una manera tan bipolar.
Uno de los tantos puntos importantes que toca el
libro Cadenas Hoteleras … es el impacto de la
inversión inmobiliaria. “…Mientras Cancún la
lotificación tenía una función social: cada
construcción generaba plusvalía en los terrenos
aledaños, en el caso de la Riviera Maya el
modelo es hegemónico; es decir, la inversión
privada nacional y extranjera se apropia del
paisaje y de la infraestructura pública,
aportando muy escaso valor agregado al país y a
la comunidad local…no es clara su aportación
fiscal y tampoco su contribución con el empleo
razonablemente remunerado…”
– ¿La
apropiación de esa plusvalía se da en Playa del
Carmen?
– No. En Playa del Carmen sí se
genera plusvalía porque allí había propiedades
de gente del lugar que, además, son lotes
pequeños. Playa del Carmen es un ejemplo de la
contradicción que hay en Cancún. Cancún fue
planeado y Playa del Carmen, no. Sin embargo, el
ambiente y la gente turista prefiere Playa del
Carmen porque hay una mayor dinámica de
integración entre los locales, entre la gente.
Hay una interacción totalmente diferente a la
que hay en Cancún, acá está demasiado acotado,
delimitado, es casi casi un campo de
concentración recreativo, es un “ghetto
turístico”.
– Vemos que también está
cambiando la vocación de turística a condominal…
– El problema no es que se creen
condominios, sino el tipo de condominios que se
generan. Están sustituyendo hoteles por
condominios gigantescos que, si no se respetan
las normas, pues éstas ya no tienen sentido. En
un primer momento Fonatur era muy estricto con
las normas. El proceso del éxito de Cancún
también fue al mismo tiempo su problema, porque
hasta en el huracán “Gilberto” hay un corte muy
importante, ahí a los hoteles de Cancún les iba
muy muy bien; tenían muy buenas tarifas. Después
de “Gilberto” empezó un problema de tarifas y
deuda porque querían que se recuperara
rápidamente, entonces, se fueron para abajo las
tarifas y eso repercutió en el país.
–
Como una conclusión, ¿qué es lo que debería
hacer en términos turísticos, hoteleros,
Quintana Roo, para tener un mejor escenario?
– Leía hace poco en un periódico local que
Abelardo Vara decía que tenemos que aprender a
tener tarifas adecuadas a la rentabilidad de una
inversión lógica, y que eso iba a significar una
disminución en el ingreso y en ocupación, pero
que finalmente iba a recuperarse porque
tendríamos que mejorar el valor del producto
para que pueda ser cotizado en el mercado
internacional, y no estarlo vendiendo como se
está vendiendo el producto turístico, sea
Cancún, Riviera Maya.
– Eso tendría un
impacto de infraestructura, recursos naturales.
No es lo mismo recibir 11 millones de turistas
anualmente que ir en una escalada para batir
records a cualquier costo…
– Que no sea
tan agresivo. Hay un proceso que va más allá del
asunto turístico, porque México se ha decidido,
o dicho, que el turismo es uno de los factores
más importantes para el desarrollo económico. Yo
no creo que este país, con los recursos
naturales y humanos que tiene, pueda dedicarse
como uno de los elementos fundamentales al
turismo. Para mí, el turismo apoya al
desarrollo, pero que no puede ser el motor de
toda la economía. De hecho, lo ha demostrado
Cancún, que en un primer momento se planteó como
uno de los efectos multiplicadores, que no son
tan grandes como se pensaba en otro momento.
Muchas de las cosas se importan de otros países
y de otros lugares. El efecto que tiene en la
economía de Cancún es rentablemente reducido.
– El turismo no puede ser entonces lo
que el monocultivo para otros países…
–
Estamos en el abuso. El problema es que ya
perdimos la brújula. Hay políticos que piensan
que sustentabilidad es sostener algo en el
tiempo de la mejor manera y creciente. Ya esta
desquiciado el objetivo de lo que en un primer
momento se planteaba como desarrollo turístico.
– ¿Debería Cancún diversificarse o
generar otro tipo de generación de riqueza, de
bienestar social o de calidad de vida?
–
Pero claro que sí, naturalmente. De hecho, si no
se diversifica la concentración de las
actividades económicas en una sola entidad,
depreda todo lo demás y no puede generar una
condición económica sana, saludable. No era lo
que nos plateábamos en los setenta. El turismo
en México surgió como una actividad que era
necesaria para respaldar y apoyar el desarrollo
industrial que era la meta en aquel momento de
todos los países. No era un fin en sí mismo,
cosa que ahora está siendo y no hemos
replanteado el asunto: ¿por qué?, y ¿para qué?
No creo que podamos seguir en este modelo de
desarrollo, y menos con el modelo turístico como
estamos viendo.
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Mini bio
Alfonso de Jesús Jiménez
Martínez, nació en el DF. Doctorado por el
Instituto de Geografía de la UNAM. Maestría en
la Universidad de Guerrero. Becario de la Carl
Duisberg Gesellschaft (Alemania).
Es
profesor e investigador de tiempo completo de la
Universidad del Caribe; anteriormente lo hizo en
la UNAM, en la Escuela Superior de Turismo del
IPN, así como en diversas universidades
privadas.
Desde 1974 ha trabajado en el
estudio y análisis relacionados al turismo para
el sector público y privado que lo llevó a
visitar varios países de América y Europa.
Ha trabajado en Fonatur, en Sectur e,
internacionalmente, con empresas constructoras
estadounidenses y japonesas.
En 2001 fue
distinguido por la Asociación Mexicana de
Centros de Enseñanza Superior de Turismo; Premio
a la Excelencia Turística Miguel Alemán Valdés,
otorgado por la fundación Miguel Alemán, en 1992
y dos veces Primer Lugar en el Concurso Nacional
de Turismo, patrocinado por la Universidad de
Puebla.
Fragmentos de
Cadenas Hoteleras, Estrategias y Territorio del
Caribe Mexicano
“…Los poseedores del
capital se han apropiado del valor del
territorio sin que parezcan interesados en
contribuir a su preservación o mejora…del
ordenamiento territorial se ha pasado al
ordenamiento territorial…”
“…La
presencia de las grandes cadenas tiene
influencia en los destinos no sólo por la
recepción de visitantes sino por la conformación
de patrones de asentamiento territorial que
busca ubicaciones privilegiadas…”
“…Las
segundas residencias de futuros jubilados
aspiran a su trozo del paraíso. El mantenimiento
de paraíso es a costa de los locales, que sigan
aportando infraestructura para el beneficio de
un empleo mal remunerado y sin garantías
laborales, pero que se requiere para contribuir
al paraíso recuperado y prometido de los
jubilados de primer mundo…”
“…las
apetencias territoriales de Estados Unidos no se
han extinguido. Los asentamientos de ciudadanos
de ese país en México se incrementarán aún más,
derivado de la migración de los babyboomers
hacia los destinos de playa, que son la razón de
los pronósticos del crecimiento inmobiliario en
México y otros lugares del mundo…”
En su
libro cita a Pedro Joaquín Coldwell que
recomienda: “…una revisión a fondo de actual
modelo turístico vigente desde hace más de 30
años y la implementación de una política
turística que tenga como objetivo central un
mayor control de ese proceso y el desarrollo de
la región”.
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PIES DE FOTO Y ENLACE A IMÁGENES
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CONTACTO:
Renato Consuegra
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